Pueblos Mágicos de México

Pueblos Mágicos, ¿ciudades con urbanismo sustentable, que garantice su legado cultural y valor patrimonial?

Hagamos un preámbulo y enfoquemos al desarrollo y fomento del turismo que es la apuesta de nuestros últimos dos sexenios, cada día México se destaca a nivel mundial por sus múltiples ciudades que no solo ofrecen playas, cada día se envuelve en un concepto de mayor deseabilidad a través de las ciudades de cultura y tradición, estoy segura que muchos de los nacionales y extranjeros que amamos la tierra mexicana combinada con la particularidad del legado de sus tradiciones, ha visitado alguna de las 132 ciudades clasificadas como Pueblos Mágicos, y es que estas pequeñas ciudades reúnen todas en mayor o menor proporción cinco elementos, cultura, tradiciones, gastronomía, artesanías, naturaleza, pero sobre todo, lo que las hace especiales es la calidez de su gente, esto es lo que realmente resalta y clasifica a los pueblos mágicos, la comunidad que cuida y protege la tierra, su entorno, su ambiente, porque en ello se encierra el orgullo de sus raíces, una ciudad que enclaustra atributos que la simboliza y le da la transcendencia a la daría cotidianidad, si habláramos a través del romanticismo que nos transmiten, podríamos resumir en una sencilla frase “La magia del folklore mexicano es su mayor expresión”.

Es aquí en donde nos toca a los mexicanos más allá de disfrutar de estas ciudades, el cuidar de cada una de sus manifestaciones socioculturales que representan historia, arquitectura y patrimonio artístico, estos pueblos que nacen a partir del 2001 con la finalidad de reconocer sus características únicas, legados históricos de las etnias indígenas y colonización de un México antiguo que da vida a la ciudad, pero sobre todo el fomento y preservación de las tradiciones que brindan la oportunidad del aprovechamiento de su potencialidad del entorno a la derrama económica a través del turismo.

Desde el enfoque inmobiliario la reflexión en pleno 2021 sería, que pasará con estos pueblos, en donde las ciudades crecen a pasos gigantescos ante la oportunidad de la infraestructura que ofrece México como polo de inversión en comparativa con otros países, en donde la carencia de la normatividad vigente crea un caos en el diseño de ciudades, habrá que preguntarse si realmente los Pueblos Mágicos estás siendo protegidos como en su momento fueron catalogados, es decir, actualmente se cumple con la visión interdisciplinaria de los Pueblos Mágicos que es “elevar a estas ciudades a la productividad, como medio para incrementar el crecimiento potencial de la economía y así el bienestar de sus familias a través de la promoción de un turismo sustentable y de calidad que ofrezca productos y servicios innovadores, con mayor valor agregado y con una adecuada articulación de la cadena de valor, en aras de fortalecer no solo la competitividad del turismo mexicano contribuya al desarrolle y mejora constante de las condiciones de infraestructura y equipamiento en las regiones, que diversifiquen la oferta en el mediano plazo, a la consolidación de destinos y el fomento del consumo de los productos regionales” como lo resaltan en su investigación las doctoras Liliana López Levi, Carmen Valverde Valverde y Ma. Elena Figueroa Díaz, desde su enfoque de la integración y convivencia del desarrollo humano, espacios, territorio, paisajismo, diversidad que obliga a la creación de un urbanismo sustentable y sostenible.

Desde este punto de partida para el sector inmobiliario sería, este concepto de ciudad puede perder su vocación si no se cuenta con un ordenamiento territorial de usos de suelo que garantice la convivencia entre el crecimiento del tejido sociocultural y urbanístico, que le brinde al visitante disfrutar del valor cultural y patrimonial que les otorga la distinción, si es así, de quién sería la responsabilidad de que las Normas, lineamientos y criterios para su incorporación y permanencia no solo se cumplan, si no prevalezcan para su ratificación que se lleva año tras año como lo establecen los diferentes instrumentos normativos; situamos hoy el caso de Yucatán que desde el 2001 cuenta con la certificación del municipio de Valladolid, en 20011 incorpora a Izamal y cierra un 2020 con la suma de dos municipios, Maní y Sisal, este último con una vocación de entorno cultural, patrimonial y natural diferente, de estos temas hablaremos en nuestro siguiente artículo, en donde abordaremos las inversión y derramas de desarrollo inmobiliario que hoy les impacta y quizá en algunos casos les arrolla a la esencia y vocación de las ciudades.

Escrito por
Gabriela Chavarría Román
Socio-Director
Nahil Alianza Inmobiliaria
Asesores Inmobiliarios Nahil SCP

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